Entre tostadores de café y brisas marinas, Trieste ofrece laboratorios familiares donde se arman caleidoscopios, pequeñas cometas y maquetas navales con madera ligera. Las sesiones incluyen pausas para probar sabores locales y charlas sobre oficios portuarios, logrando que niñas y niños conecten técnica, historia y juego mientras los adultos recuperan el placer de aprender sin apuro.
Con carriles bici y riberas tranquilas, Ljubljana acoge laboratorios municipales y espacios de creación como talleres de serigrafía básica, encuadernación artesanal y prototipado sencillo con cartón cortado a mano. Las dinámicas fomentan la colaboración intergeneracional, muestran herramientas seguras y celebran el diseño responsable, para que cada familia se lleve un objeto útil y una historia bien contada.
All Rights Reserved.