Grabado, pigmentos y bosque de algas
El litoral ofrece matrices inesperadas: redes viejas, maderas arrastradas, vestigios de sal que dibujan vetas inimitables. En talleres de grabado, los pigmentos se muelen con paciencia y el papel se prensa como si el oleaje se quedara quieto un segundo. Participar en una sesión revela que la estampa no es copia, sino huella irrepetible. Salimos con una obra y, sobre todo, con ojos nuevos para leer mareas, sombras y el murmullo metódico de los puertos.